Tratamiento de las infecciones genitales crónicas por hongos 

La infección crónica por hongos o candidiasis genital crónica se caracteriza por haber presentado cuatro episodios agudos o más con síntomas de infección por levaduras (irritación e inflamación vulvovaginal, flujo vaginal grumoso o anormal, picor, ardor o dolor durante las relaciones sexuales o la micción) o haber demostrado la infección por un género de hongo llamado Candida albicans dentro en un período de un año.

Esta infección afecta, aproximadamente a 138 millones de mujeres en todo el mundo al año, lo que conlleva a un número de visitas ginecológicas ingente y erradicarla siempre ha constituido un importante desafío. En muchas pacientes la infección se cronifica debido a que no conseguimos eliminar totalmente la cándida, bien porque su sistema inmunológico está debilitado, porque no hacen bien el tratamiento o porque aún en el caso de hacerlo, no existen garantías de que no se produzcan recurrencias.

Hasta ahora no contábamos con ningún medicamento que ofreciera una eficacia en la resolución de infecciones por encima del 60%, por eso me complace mucho anunciaros hoy aquí que estamos en la antesala de la resolución de este problema y es que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) acaba de aprobar un nuevo agente antifúngico capaz de evita las tan indeseables recurrencias.

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El Vivjoa® (oteseconazol), que es como se denomina el producto, fue estudiado (ensayo ultraVIOLET) en 232 centros de 11 países y demostró ser útil para tratar las infecciones vaginales por hongos tanto agudas como crónicas. El oteseconazol inhibe la CYP51, una enzima que necesitan los hongos para preservar la integridad de sus paredes celulares y crecer, lo que hace que tenga una tasa de eficacia en la resolución de infecciones crónicas del 89,7% frente al 57,1% observado en las del grupo control, que recibían Diflucan® (fluconazol).

Los efectos secundarios más frecuentes observados en la FASE 3, en el oteseconazol, fueron: dolor de cabeza (7.4%) y náuseas (3.6%), lo que nos viene a decir que fármaco goza de alta seguridad, aunque una advertencia que nos viene de EE.UU es que, al menos de momento mientras no haya más experiencia, no deberíamos indicar oteseconazol a  ninguna mujeres embarazada, que esté buscando gestación o que esté lactando.

La anorexia en el embarazo

Salud mental fue la primera en advertirnos que cada día más mujeres iniciaban la gestación desde un índice de masa corporal bajo y que la anorexia nerviosa se convertiría en el grave problema de salud en el que se ha convertido y es que la baja ingesta de calorías, las deficiencias nutricionales y vitamínicas, el ayuno, el estrés y la mala placentación y función placentaria pueden incrementar el número de partos prematuros, de recién nacidos de bajo peso y de muertes fetales ante o intraparto. Llama poderosamente la atención que a pesar de los malos resultados materno-fetales, haya tan pocos estudios al respecto.

La falsa creencia, incluso entre profesionales del ramo, de que solo las mujeres anoréxicas en remisión poden quedarse embarazadas y la falta de protocolos de consenso han hecho que no hayamos sabido tratar este proceso como debemos, es por eso que celebramos que al fin se haya publicado un manual sobre el manejo de la anorexia nerviosa en el embarazo.

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La primera recomendación que podemos extraer de esta guía es que las pacientes con anorexia requieren un abordaje multidisciplinar, por equipos de medicina materno-fetal, en servicios de alto riesgo. Allí se monitorizarán, con la frecuencia que requiera cada caso, las concentraciones de sodio, potasio, magnesio, fosfato y cloruros, los niveles de glucemia (en ayunas o al azar), HbA1c, hierro, vitamina D y los marcadores inflamatorios (proteína C reactiva y velocidad de sedimentación de eritrocitos); el funcionalismo hepático (mediante bilirrubina, GOT, GPT, GGT), renal (creatinina) y de la médula ósea (mediante hemograma recuento fórmula y completo). También se vigilará el crecimiento, desarrollo y bienestar fetal (mediante tococardiografía y ecografía) y materno (mediante peso, temperatura, tensión arterial, frecuencia cardíaca y electrocardiograma y ecocardiograma) y se planificará el parto.

Las exigencias psíquicas durante este periodo no son pocas, pero un cuidadoso abordaje ayudará a identificar a aquellas mujeres que tiene más riesgo de empeorar por el aumento de peso. Además el deseo de estas pacientes de ser madre puede ayudarlas a realizar los cambios de vida necesarios para recuperar la salud y la autoestima perdida.